El arte de Jessica Doyle se está extendiendo a todas partes y nos alegramos enormemente ya que esta artista tiene una sensibiliada especial. Sus obras pueden verse en joyas, reproducciones a gran formato, tarjetas, etc. Y a tí… ¿qué te transmiten sus obras?
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Dicen las revistas de decoración que la era del minimalismo ha terminado. La calle habla: escaparates con espejos neo románticos, muebles con aires rococó renovados y vintage, mucho vintage. Hasta en las pasarelas. Se declara abierta una época que mira hacia el pasado, quién sabe si porque no se ha hecho nada superior o por la añoranza de que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Charlotte y Peter Fiell, editores de múltiples libros de diseño, dicen que “en época de penurias, el funcionalismo tiende a colocarse en primer plano, mientras que en períodos de prosperidad florece el antirracionalismo” Cuando las necesidades básicas están cubiertas, el ser humano mira hacia lo prescindible. Se pasa de buscar funcionalidad a la necesidad de diseñar bonito, sin necesidad de buscar utilidad.
Bajo la sombra de la sociedad industrial del siglo XX, el movimiento pop fue creciendo, influenciado por las condiciones capitalistas y tecnológicas. El arte se acercó a los temas cotidianos de la gente de la calle a través del consumismo, que estaba en contacto directo con la sociedad, esto fue lo que logró la gran aceptación del pop. Andy Warhol consiguió colocar una caja de detergente en medio de una galería de arte. Creó imágenes repetitivas como si de un producto industrial se tratara. Toda una metáfora.
El pop está determinado por lo que se consume, por los anuncios publicitarios, las imágenes televisivas, por los cómics, por el cine. El movimiento pop, consiguió contactar con el público, absorviendo todo aquello cercano a él. Acercó a la masas la cultura, a través de lo que consumían.
Todo ello influyó en el diseño, junto a la aparición de materiales nuevos como el plástico, que cambiaron la concepción de la estética, en un mundo donde el individuo se estaba convirtiendo en el producto que consume.
La segunda mitad del Siglo XX, tras los terribles acontecimientos de la II Guerra Mundial, fue una época de efervescencia en el mundo del diseño. Era como si pretendieran hacer más bello su entorno mediante los objetos. Como el Ericophone, el teléfono más reconocible de aquella época y el mejor diseñado hasta la fecha.











